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Algo huele mal en Córdoba

¿Qué pasa con el agua en Córdoba? Un antiguo refrán sostiene que el agua es lo único que puede golpear sin dejar heridas.

Por Lucio Mauro Prelato, especial para NOVA

¿Qué pasa con el agua en Córdoba? Un antiguo refrán sostiene que el agua es lo único que puede golpear sin dejar heridas.

Sin embargo, en varias regiones de la provincia, la falta de ella; la situación crítica de las principales cuencas hídricas; el estado de las plantas potabilizadoras (que operan desde hace años sin un control exhaustivo por parte del Gobierno provincial), nos golpea hiere y provoca verdaderas tragedias en la vida cotidiana de muchos cordobeses y turistas que visitan nuestra provincia.

La realidad de la falta de políticas públicas serias en relación a nuestros recursos hídricos y de la inacción de los funcionarios provinciales, no solucionarán la crítica situación y más tarde que temprano, los efectos de esta crisis ya no podrán esconderse más.

Uno de los problemas más importantes que tenemos en este sentido son los líquidos cloacales y la deforestación masiva, que han generado preocupantes niveles de contaminación en los diques San Roque y Los Molinos, que aportan el agua al 70 por ciento y al 30 por ciento respectivamente de la población de Córdoba.

Son muchas las voces que en estos últimos años denuncian esta situación como, por ejemplo: El licenciado Exequiel Di Tofino, docente e investigador de la Universidad Nacional de Córdoba; el magíster en Salud Pública, Emilio Iosa y miles de vecinos y turistas que conviven con los ríos y lagos provinciales a diario. Incluso científicos del Instituto Nacional del Agua, INA-CIRSA, se expidieron el pasado 26 de enero en el Informe mensual de monitoreo del embalse San Roque, el cual manifiesta que: “Se registra un marcado descenso en la concentración de oxígeno en la mayor parte del embalse. Se considera que el embalse se halla en un estado de floración. En estas condiciones se recomienda evitar el contacto directo con el agua (Directrices Sanitarias de Uso Seguro de Aguas Recreativas Res.125/2016). La descomposición de biomasa de las algas cuando comienza la decadencia de la misma, provoca este descenso en la concentración de oxígeno que trae como consecuencia la muerte de peces. La condición del embalse ha sido clasificada como “Crítica” acorde al contexto de eutrofia que presenta”.

Está claro que ni el Gobierno provincial ni la empresa Aguas Cordobesas tienen ningún interés en mantener y cuidar los recursos hídricos de la provincia, tanto en el sentido de tener y garantizar un medio ambiente sano y sustentable como en su naturaleza en cuanto a un recurso vital para todo asentamiento humano (provisión de agua potable para consumo).

No obstante, no todo está perdido, para solucionar esta situación no existe una fácil o única solución. En primera instancia el Gobierno provincial, los entes de contralor y los gobiernos de las localidades de influencia a las cuencas hídricas deben aceptar que tenemos una crisis que debe gestionarse, luego deben tomar la decisión y llevar adelante las todas las medidas necesarias, de forma mancomunada, sistemática y sostenidas en el tiempo, para obtener un resultado viable y permanente en el tiempo.

Esperemos que esta vez, los funcionarios provinciales, los directivos de Aguas cordobesas y los entes de contralor estén a la altura de los acontecimientos y gestionen esta crisis hídrica conocida por todos y escondida por aquellos que deben definir las políticas públicas para empezar a solucionar esta grave situación.

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