Perfiles Urbanos
Exclusivo de NOVA

Avelina Amati y el poder de las constelaciones como camino hacia la paz familiar y social

Tras una infancia tormentosa en el contexto político de la última dictadura, Avelina encontró en esta disciplina un refugio sanador.
Con sus padres y hermanos.
Con su familia.
"Me crie con mis dos padres, ellos fueron profesores de yoga, sus amigos desaparecían, no los míos, y tuve muchos familiares exiliados y en peligro", recordó Avelina.
"Yo decidí la paz cuando me animé a la reconciliación entre víctimas y victimarios", confesó.

Avelina Amati es la hija del medio de tres hermanos que nació y creció en la provincia de Santa Fe y qué es una referente ineludible en Córdoba cuando de constelaciones familiares se trata.

Buscando la paz luego de una infancia socialmente tormentosa por el contexto político de la dictadura encontró en este sanador método fenomenológico un camino eterno.

Con 52 años la protagonista de esta nueva edición de Perfiles Urbanos de NOVA puede contar como pocas personas que es y hacia dónde nos lleva el sendero de la sanación familiar e incluso ancestral por medio de las constelaciones.

Avelina comenzó expresando: "El dolor es la resistencia al amor y a la paz. Resistirse y negarse, creerse indigno se manifiesta como dolor a nivel de la percepción del cuerpo. Pero podemos transformarlo decidiendo la paz, eligiendo ser lo que ya somos el cuerpo reacciona a esa decisión inmediatamente por qué el cuerpo no es más que un reflejo de la mente y si decidimos ser lo que uno ya es no implica absolutamente ningún esfuerzo por qué ya somos paz, ya somos amor, en realidad no es más que volver a la fuente".

Sobre las raíces de su profesión actual agregó: "Me crie con mis dos padres, ellos fueron profesores de yoga, sus amigos desaparecían, no los míos, y tuve muchos familiares exiliados y en peligro. El yoga, puedo ver ahora, y la docencia, el arte, el juego, fueron las maneras de elevarse sobre el campo de batalla".

Poniéndole color al relato de su infancia recordó de manera positiva: "Mi abuelo materno era viajante de Terrabusi, por eso en mi casa siempre había Titas, Rodeshias y conitos de dulce de leche”, afirmó.

Y continuó: “Y mi abuelo paterno era jefe de la defensa civil, un puesto que había creado Perón, sus raíces eran anarquista y también realizó el instructorado de yoga y hacía largos retiros espirituales budistas".

Recordando una discapacidad de su padre desnudo su más personal sentir: "Siempre le leían para que él pueda estudiar abogacía porque era ciego, aprendía con compañeros que leían los apuntes para poder ir a rendir, el hecho de que mí papá no viera con sus ojos físicos me trajo muchas comprensiones".

Ser sobrina de tíos Montoneros llevó a la protagonista de esta historia a fortalecer su camino interior: “Esa sensación de riesgo, aunque nadie dijera nada, se respiraba tensión en la familia. Cuando a los tres años pusieron una bomba en mi casa yo ni me enteré, sólo recuerdo que era como un juego arreglar la casa”.

Sobre aquel momento recordó: "Yo decidí la paz cuando me animé a la reconciliación entre víctimas y victimarios. Esto me exigió que yo renuncie a juzgar: tanto a los Montoneros como a los militares. La rendición de pretender ser la jueza o la salvadora de lo que yo no podía solucionar, me abrió la puerta de par en par a los caminos de la paz”.

La madre de Camila y Julián continuó con su sensible relato: “Estudié movimiento y percepción, danza contemporánea, artes escénicas y contact. Viví algunos años en Francia con el padre de mis hijos donde me seguí perfeccionando académicamente, en un pueblo francés cercano a la frontera con Alemania conocí los temascales, esa experiencia lejos de mi tierra fue como si mi país me hablara. En el camino chamánico conocí a muchos maestros amautas, chasquis y otros sacerdotes de la cosmovisión andina”.

Cuando atravesó ese camino al que llegó después de tantas experiencias pudo aclarar la construcción de su presente y futuro: “Conocí a Laura Rodríguez, ella fue una de las primeras graduadas en Constelaciones Familiares. Formada por Tiiu Bolzman, la creadora del Centro Latinoamericano de Constelaciones Familiares vino a Santa Fe a dar a conocer esta herramienta, yo me acerqué mucho a ella seguí su camino absorbiendo todo como una esponja hasta que terminé yo también usándola. Después hice la formación en el CLCF con la directora Tiiu Bolzman y tomé varios aprendizajes de muchísimos maestros”. 

Sobre Bert Hellinger, el creador de las constelaciones y hablando del poder de su herramienta de trabajo y sanación Avelina expresó, citando al maestro: “La fuente o la totalidad, Dios o el amor mayor es a lo que nos entregamos en una constelación. La imagen que se despliega ante el consultante le aporta un punto de vista nuevo, atravesado por esa dimensión mayor. Y este nuevo punto de vista es lo que trae el milagro de la paz. Cuando hay paz ya no hay conflictos. Oponernos a mirar con amor nuestro pasado a través de nuestro presente, hace que nos sintamos separados de la fuente del amor. El orden del amor, que es la ley misma del amor no puede percibirse y las reconciliaciones parecen imposibles pero el verdadero perdón es la reconciliación”.

Acercándonos al final de esta saludable tanto mental como espiritualmente entrevista de Perfiles Urbanos de NOVA le consultamos, aprovechando su enorme conocimiento quiénes están realmente preparados para constelar: “Los que decidieron elegir la paz antes que cualquier otra cosa, las personas que decidieron elegir el amor, esas son las personas que se abren al efecto de una constelación familiar o de cualquier otro trabajo cuya dirección sea la paz”.

Muchos de los problemas personales, traumas o muros internos, si de progreso personal se trata nacen o se fortalecen en nuestra infancia, al respecto la consteladora aclaró:  “Estos problemas se dan por no confiar en el amor qué sí nos dieron nuestros padres. Nos dieron lo más grande, la vida y lo demás es de yapa. Que no haya sido como quisimos no hace que el regalo de la vida merezca ser rechazado”.

Sobre estas enseñanzas del maestro alemán creador de las constelaciones Avelina comentó: “Él se detuvo en la arrogancia infantil de querer salvar a la familia, al mundo, de querer ponerse en el lugar de Dios o ser superhéroe y esto de ponerse en el lugar de Dios a nivel de la mente y del pensamiento tiene que ver con resolver por mi propia cuenta desde mi mirada del mundo, desde lo que yo creo que son las cosas y buscar la solución ciegamente. Pero eso sólo se puede lograr confiando en algo mayor, cuando somos niños en nuestros padres, confiando en el amor que nos tienen”. Así describió uno de los problemas tal vez más comunes que suelen entorpecer nuestro progreso y visión superadora.

Concluyendo está inolvidable y desde varias perspectivas clarificadoras charla Avelina Amati abrió su corazón con una profunda síntesis: “Cuando nuestras interpretaciones del pasado se oponen al amor de este instante, la vida pareciera una amenaza, y la muerte el camino hacia la paz. Volver a mirar el pasado con los ojos del amor libera la percepción de la verdad de este instante, la verdad y la paz de este instante”.

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