Judiciales y Policiales
Una vez más...

Después del asalto, la violencia y el suplicio de las víctimas al intentar denunciar

A Sergio le rompieron el vidrio de su camioneta nueva en el barrio San Roque.

Después de absorber la amargura por el daño y el intento de robo, después de horas y horas gestionando más luces, más cámaras, más policía, más precauciones, después de la impotencia que da darse cuenta de lo inseguro que estamos todos, viene el siguiente suplicio. Intentar hacer la denuncia.

Llegar a un MPF no es fácil. Hay que tener vehículo o estar dispuesto a caminar o gastar unos buenos dineros en taxi. Pero también hay que tener mucho tiempo y muchísima paciencia. El trámite, si es que se puede hacer, puede durar hasta cuatro horas esperando o más, si se está dispuesto a quedarse. Por lo general las víctimas optan por irse. El sistema para grabar la denuncia  “On Líne”, casi nunca funciona.

La motivación para hacer la denuncia es casi nula, prácticamente no hay investigadores y el fiscal,  por lo general abarrotados de causas, no tienen más remedio que si no hubo muertos o heridos, las causas  pasan al cajón de los olvidos.

Sergio, desanimado y abatido se fue a su casa, maldiciendo otra vez la falta de Justicia. Una pesadilla más que padece el ciudadano honesto que trabaja, cuida su familia, paga sus impuestos y es víctima no solo de los delincuentes, sino también de sus “representantes”, que solo piensan en llenarse los bolsillos, acomodar familiares y amigos,  y en conseguir un mejor cargo en las próximas elecciones.

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