Panorama Político Cordobés
Tensión máxima

El radicalismo provincial a punto de desaparecer: Negri versus Mestre, duelo de familias

El partido designó al hijo de Mario Negri como vocal del Ente Regulador de Servicios Públicos, pero Ramón Mestre se plantó. (Dibujo: NOVA)

El partido designó al hijo de Mario Negri como vocal del Ente Regulador de Servicios Públicos, pero Ramón Mestre se plantó con Facundo Cortés Olmedo.

La organización encargada de aprobar o no los aumentos en los servicios mantiene un poder importante que los boinas blancas se disputan como si fueran de partidos rivales.

El ex concejal Juan Negri logró la venia de la conducción de la UCR de Córdoba, a cargo de Marcos Ferrer, para asumir como vocal por la oposición en el Ente Regulador de Servicios Públicos (ERSEP). Debía reemplazar a Facundo Cortés Olmedo, miembro de la línea interna que encabeza el ex intendente capitalino Ramón Mestre.

Sin embargo, el radicalismo local atraviesa luchas internas incluso más fuertes y separatistas, que continúan desgastando su estructura.

La ira de la familia Mestre llegó a su punto máximo. El ex intendente y sus aliados, que conforman la oposición interna al núcleo de poder del diputado Rodrigo de Loredo, ratificaron en la Justicia su demanda dirigida a la cúpula de la UCR de Córdoba para que convoque a internas de cara a las elecciones legislativas de este año.

Los núcleos internos Confluencia (de Ramón Mestre), Identidad Radical (de Carlos Becerra y Martín Lucas) y Córdoba Abierta (de Fernando Montoya) formalizaron la denuncia ante la Justicia Federal bajo el argumento de incumplimiento de la Carta Orgánica Partidaria por parte del Comité Central de la provincia, que conduce Marcos Ferrer, aliado de De Loredo.

La polémica crece, los frentes de lucha interna se multiplican y el radicalismo muestra un rumbo perdido como no sucedía desde hace muchos años.

Desde la designación del intendente de Río Tercero como máxima autoridad radical, la herida por la derrota del mestrismo quedó abierta. Por otra parte, Mario Negri y su tropa volvieron a reaparecer en la rosca interna.

En su presentación judicial, el alineamiento opositor interno —que se ubica en la vereda de los “radicales sin peluca”— afirmó que el Comité Provincia tiene la “obligación de convocar a elecciones internas para la selección de candidatos a diputados nacionales a ser sostenidos en las elecciones generales del 26 de octubre”.

“En su defecto, y ante el desacato de la manda judicial, solicitamos la designación de un interventor judicial que convoque a dichas elecciones internas, fije cronograma electoral y disponga los actos necesarios para la celebración de la elección interna”, señala el escrito presentado.

El mestrismo busca, además, que la votación puertas adentro del radicalismo cordobés sirva de marco para definir un posicionamiento en contra de una alianza con el partido del presidente Javier Milei y su hermana Karina, quien comanda la fuerza política violeta.

En el entorno del ex intendente radical consideran que viene encaminado un entendimiento de De Loredo con La Libertad Avanza para encabezar la lista de postulantes a la Cámara Baja del Congreso, en el marco de una alianza de tinte violeta. El círculo más próximo al diputado nacional —quien debe renovar su banca— le baja el precio a esa versión y remarca que “falta mucho” para octubre y que “todo puede pasar”, deslizó un asesor cercano. Sin embargo, las intenciones del panqueque Rodrigo De Loredo son de público conocimiento.

Los deloredistas sostienen que no hay incumplimiento de la COP. Ahora, el foco radical apunta de lleno hacia el Congreso Partidario. A su vez, desde el círculo próximo a De Loredo reafirmaron que la dirigencia del interior provincial “no quiere internas”.

Como si fuera poco, en todo este enroscado entramado boina blanca que parece un laberinto sin salida, Negri fue jefe de la campaña municipal de Rodrigo de Loredo y parte del acuerdo interno de varios núcleos que llevaron al intendente de Río Tercero —alfil de Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti— al sillón principal de la casa radical.

Mientras tanto, la interna de siempre entre dos facciones de la UCR no contaría, por ahora, con la intervención de Martín Llaryora.

El sugestivo silencio del cordobesismo en esta caliente pelea radical también responde al momento político que se vive entre bambalinas, atravesado por la polémica del poder legislativo con la vicegobernadora Miriam Prunotto, radical que debe —aunque no le guste— mantenerse un tiempo en las sombras.

Es un hecho claro que ya nadie puede esconder debajo de la alfombra: el radicalismo cordobés atraviesa su peor momento. Cada vez más dividido, con menos fuerza y con chances nulas de volver a poner a un intendente o gobernador con posibilidades reales de ganar. El negro tiñe al rojo.

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