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No para de crecer

Entrevista exclusiva a Lucas Laforte, presidente del renovado Aeroclub Alta Gracia

El Aeroclub Alta Gracia es un lugar maravilloso para las familias de nuestro país.
De izquierda a derecha: Diego Redondo (restaurante), Javier Masin (paracaidismo), Noël Gibelli (Agencia NOVA) Sergio Gutiérrez (jefe de instructores de la escuela de pilotos) y Lucas Laforte.

Por Noël Gibelli, de la Redacción de NOVA.

-¿Cómo nace tu pasión por los aviones?

-La verdad que es algo que viene desde toda la vida. Siempre quise ser piloto y estar cerca de los aviones. Empecé a realizar aeromodelismo como hobby a mis 11 años. A los 18 me prepare para ingresar a la fuerza aérea, estudie y rendí muy bien pero mi mamá no quiso que yo ingresara (hoy no sé por qué) y bueno, seguí adelante con otras cosas que también me gustaban. Empecé la facultad, comencé a trabajar y seguí con mi hobby que era el único medio que tenía a mi alcance para estar cerca de los aviones.

Luego comencé el curso de piloto privado de avión, a mis 20 años, allá por enero de 2003, mientras iba a la facu, trabajaba y los fines de semana volaba mis modelos.

En mayo de 2003 pierdo a mi papá, yo vivía con él (mis padres estaban divorciados desde finales de los 80) y allí todo mi mundo cambió. Mi papá me ayudaba y apoyaba mucho con todas las actividades aeronáuticas o aero deportivas, a él también le apasionaba. De hecho, él estuvo en la fuerza aérea pero no pudo ser piloto por una deficiencia en su vista.

A partir de ese momento tuve que priorizar trabajo, vivienda, ropa, transporte, etc. ¡Básicamente, vivir! Y comencé a dejar de hacer cosas que económicamente se me complicaron mucho. Dejé la facu, deje mi recién comenzado curso de piloto, dejé de volar aeromodelos y me dedique a subsistir y a enfocarme en lograr una estabilidad laboral para poder retomar lo que tanto me gustaba, cosa que logré recién a partir de 2009 recién.

-¿Cuándo comienza tu gestión como director del Aeroclub Alta Gracia?

-Al aeroclub Alta Gracia yo ingreso como socio aeromodelista en enero de 2015. Allí no se practicaba el aeromodelismo en ninguna de sus variantes. De hecho, a los aeromodelistas de Alta Gracia las pocas veces que se acercaron con intenciones de volar allí siempre los invitaron a retirarse. En 2015 se dieron varias situaciones particulares: el aeroclub estaba diezmado, no tenía socios y casi que tampoco actividades ni deportivas ni aero deportivas porque el club acababa de salir de una intervención institucional. Los aeromodelistas se acercaron y sorprendentemente los invitaron a ser socios y les designaron un lugar donde realizar sus actividades. En aquel entonces el club tenía 17 socios que con el ingreso de los aeromodelistas ascendió a más de 40. En ese grupo de un poco más de 25 aeromodelistas, estaba yo. Teníamos que hacer todo, no teníamos pista, no teníamos recursos, no teníamos dinero, pero sí teníamos muchas ganas y entusiasmo. El club nos designó un espacio, pero nosotros debíamos trabajarlo para transformarlo en campo de aeromodelismo. Allí formamos una especie de subcomisión para poder ordenar todo lo que debíamos hacer. El grupo me pidió ser presidente de esa subcomisión, acepté y allí empezamos. Mi filosofía es que debemos hacer las cosas bien una sola vez y no así nomás varias veces. Nos acercamos a la federación de aeromodelismo, pedimos las especificaciones reglamentarias para un campo de vuelo y allí nos pusimos en marcha para construirlo desde cero y en ese momento sin ayuda del club.

Luego pudimos participar en la comisión directiva del aeroclub, logramos aumentar significativamente los socios a más de cien. Recuperamos relaciones con el municipio, bomberos, policía y defensa civil. Impulsamos una colonia de invierno y de verano para niños, reactivamos la escuela de vuelo con el fin de formar nuevos pilotos que se inserten a la vida aeronáutica de manera profesional y responsable. Iniciamos un plan de saneamiento de deudas y juicios que tenía la institución por malas praxis de larga data, comenzamos a poner en valor todas las edificaciones y espacios dentro del club, logramos la reapertura del restaurante del club para el público en general, recuperamos hangares, en síntesis, nos dedicamos a devolverle la vida al Aeroclub Alta Gracia y comenzamos a regresar a las buenas actividades que lo hicieron grande en alguna época.

En lo que a aeromodelismo se refiere, luego de siete años de trabajo hoy tenemos un campo reglamentario, con pista de radio control, de u-control y de drones racer. Todos los miembros del grupo están federados para poder participar en competencias nacionales e internacionales. Una gran parte del grupo es muy activo a nivel competencias y siempre se vuelven con trofeos. El paso que sigue es armar una escuela de aeromodelismo para chicos, sembrarles la afición, el gusto por los aviones, la sana competencia, la camaradería y el respeto. De este modo además de enseñarles ciertos valores también aprenden física, matemática, química, historia, investigación, desarrollo, y todo lo necesario para lograr que algo vuele. Todo esto se aprende de manera didáctica, no invasiva y sin exigencias ni exámenes. Esto les desarrolla un sentido de creatividad y pensamiento que les sirve para todos los aspectos de su vida y para siempre.

Eso es lo que intentamos sembrar en los chicos, alejarlos de la calle, los chupetes electrónicos y la falta de creatividad. Simplemente creemos que es una buena misión.

-¿Cómo vivieron la etapa de la pandemia?

-La pandemia fue complicadísima para todos. En todo lo aeronáutico y aero deportivo la actividad debe ser regular, los pilotos, los paracaidistas, etcétera. deben mantenerse entrenados para evitar incidentes o accidentes. La aeronáutica es el vil ejemplo de que “la práctica hace al maestro” y sin práctica las habilidades adquiridas se van atrofiando cada vez más.

En pandemia no se permitían vuelos civiles, no se permitían saltos de entrenamiento ni nada similar. Todos nos sentimos un poco frustrados, sentimos que nuestra actividad no tenía un fin social o humanitario que además nos permitiera seguir entrenados para cualquier contingencia.

Entonces, como siempre, decidimos darle una vuelta de rosca: nos acercamos al COE, nos ofrecimos como voluntarios para llevar medicina o personal médico a lugares poco accesibles por tierra. A los directivos del COE regional les gustó tanto que lo presentaron a nivel provincial. La gente de Jesús María estaba haciendo lo mismo sin que ni ellos ni nosotros supiéramos así que nos empezamos a alinear, a los dueños de aviones privados les gustó la idea y de inmediato pusieron a disposición las máquinas, los pilotos, etcétera. A los paracaidistas también les interesó por si era necesario liberar cargas en zonas inaccesibles. Se acercó ejército y fuerza aérea y allí en plena pandemia donde todos teníamos miedo y no sabíamos qué pasaba, comenzamos a darle un sentido a nuestras actividades recreativas/aero deportivas utilizándolas para algo más, que era un servicio a la comunidad toda. Nos manteníamos entrenados y colaborando con la situación. A pesar de todo, fue una muy rica experiencia, aprendimos mucho.

-¿Trabajan en conjunto con otras instituciones u organizaciones?

-Con quienes más intentamos colaborar es con la gente del plan provincial del manejo del fuego. A través del jefe de bomberos de Alta Gracia, nos pusimos en contacto con el plan, pusimos a disposición nuestras instalaciones para la operación de hidrantes ante situaciones críticas de fuego.

Utilizamos la pileta del club como abastecedora de los hidrantes en época de incendios, gracias a la colaboración invaluable de los bomberos de la departamental santa maría.

-¿Qué actividades se pueden realizar en el aeroclub?

-En el aeroclub se puede hacer paracaidismo en su todo, es decir, escuela, bautismos y saltos deportivos en distintas categorías.

Se puede cursar el curso de piloto privado de avión en la escuela de vuelo del aeroclub. Se pueden hacer vuelos de bautismo individuales o de tres personas en simultáneo. Se puede jugar al tenis, hay 4 hermosas canchas. Se puede hacer aeromodelismo en el espacio destinado para ello. En verano se puede ir a pasar el día, disfrutar de la pileta y los asadores. Hay escuela de verano para niños también. Se puede disfrutar de la exquisita gastronomía del restaurante mientras se observan las actividades aerodeportivas.

El 80 por ciento es Aero deportivo y el resto es deportivo, pero en su totalidad es recreativo para la familia.

-¿Qué beneficios tienen para los socios?

-Los socios tienen precios diferenciales para todas las actividades incluyendo el restaurante, solo por ser socios. Queremos implementar que a nivel competencias podamos ayudarlos de algún modo para facilitarles un poco las cosas y fomentar todo tipo de disciplinas aerodeportivas.

-¿Qué actividad realizó Noël Gibelli, la directora de Agencia NOVA Córdoba?

Noel estaba contenta y creo que un poquito asustada (risas). Luego de entrevistar a todos los referentes de cada área del aeroclub (escuela de vuelo, paracaidismo, aeromodelismo, restaurante) se animó a disfrutar de nuestra gastronomía y, por último, luego de varias sesiones de fotos, se animó a volar conmigo en nuestro avión insignia, el legendario LV - LLC.

-¿Tienen escuela de paracaidismo?

-El aeroclub no tiene escuela de paracaidismo, pero dentro del aeroclub hay una escuela de paracaidismo privada y no solo es una escuela: es uno de los centros de formación más importantes de Sudamérica, muy conocido y respetado en el medio. Para nosotros es un orgullo que estén emplazados en nuestro querido aeroclub.

-¿Qué eventos se realizan durante el año?

-Durante el año vamos armando en función del calendario y del clima, pero siempre con base en lo gastronómico. Semana Santa, comidas típicas y actividades aerodeportivas varias que tienen su fuerte en vuelos de bautismo, saltos de bautismo y espectáculo de aeromodelismo. Esto se repite para el primero de mayo, 25 de mayo, 9 de julio, etcétera.

Además, para cerrar el año, organizamos para nuestros socios una linda cena con espectáculo musical y de humor.

-¿Cuenta el predio con servicio de gastronomía para público externo?

-Por supuesto que sí. El restaurante “El Encuentro” funciona de martes a domingos con servicios de desayuno, almuerzo y cena. Está abierto a todo público, no solo a los socios ni a las personas que se involucran en actividades aerodeportivas. Está abierto al público en general.

Lo que sí, les recomiendo que hagan su reserva antes de ir, siempre es muy concurrido.

-¿Cuál es el objetivo más importante para cumplir en 2022?

-Tenemos varios proyectos en curso, pero en general es crecer tanto en lo aerodeportivo como en lo social, habilitar más espacios para hangares, más socios, más aviones y más actividad, más actividades para niños, más deporte, más… Aeroclub Alta Gracia digamos.

Ante todo lo referido, se agradece Nadir Conte, fotógrafo y productor de la nota, del espacio "Hoy me toca a mí". A su vez, también a las marcas "Hera" y "Tum", internacionales que vistieron a Noël Gibelli, como también lo hacen con Tini Stoessel y María Becerra.

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