La Justicia avaló un reclamo de la oposición y el concejo deliberante sigue paralizado
La accidentada sesión preparatoria del Concejo Deliberante de La Calera, que hace dos meses puso al Legislativo Municipal en un limbo en el que aún permanece, sigue trayendo novedades para la política calerense. Y esta vez llegan desde la Justicia.
El conflicto se da por el derecho de autoridades en el poder legislativo local donde lucha el oficialismo de Rambaldi, quién apeló a la Ley Orgánica Municipal para suplantar a Analía Marcos (radical mestrista pero antes aliada) y recuperar el quórum. Como si esto fuera poco en el “tole tole” político la coalición también quiere una parte de la caja, y todo sucede mientras a nivel provincial se analiza sacar el peaje de la ruta que une a la localidad con la ciudad capital.
Cuando hay plata de por medio y la tajada es grande se destapa la olla del conflicto local, pueblo chico infierno grande.
Lo cierto es que el Ministerio Público emitió un dictamen favorable a la oposición en el conflicto por las autoridades del Concejo Deliberante. Desde el organismo se entendió que el TSJ debe avocarse por tratarse de una cuestión de gravedad institucional y sugirió repetir la sesión con un veedor del tribunal.
Se abrió el debate sobre la “ratificación o rectificación” de autoridades del cuerpo para luego levantarla abruptamente al percatarse de que se encontraba en minoría, ya que la metrista Analía Marcos no votaría con el bloque oficialista y peronista.
La radical que estaba alineada con el peronismo rompió y por eso se destapó la pasividad impune del Consejo Deliberante local que se rompió y la justicia interviene. Junto a Marcos, los concejales del peronismo se mantuvieron en sus bancas y, entendiendo que tenían quórum propio (eran cinco concejales sobre un total de nueve), avanzaron con la designación de la concejal radical como nueva presidenta del Concejo. El oficialismo dice mantener la Presidencia del cuerpo, pero no tiene quórum.
Como si toda esta polémica política con una torta de plata por el peaje de por medio fuera poca hay otra salvedad muy importante que inquieta al intendente Rambaldi, ya que todo el PJ necesita que se reordene en La Calera, sino en todo el departamento, que después de Capital tiene el padrón más grande de la provincia.
Tal reordenamiento es importante para recuperar el control de municipios que el PJ perdió en las últimas elecciones, pero también contrapesar a Rambaldi, que apalancado sobre el G6 podría tener chances de proyectarse como un dirigente que exceda los límites de La Calera. No tienen más tiempo para el error.
Claramente está presionado y quedó el descubierto que la diversidad y flexibilidad política que demuestra dándole espacios importantes a personas de otros partidos, Martín Llaryora no pudo ser reflejada por la máxima autoridad de La Calera.







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