Gremiales
Quejas de los afiliados de Uatre

La figura de Juan Carlos Castro, junto a la de su familia, cada vez más cuestionada

Juan Carlos Castro, tesorero de Uatre, director del Renatre y legislador provincial.

Se sabe que Juan Carlos Castro, actual legislador provincial, está dentro de la Uatre desde hace más de 29 años, y actualmente es el tesorero de la institución y también director de Renatre, en representación de los trabajadores rurales.

En los últimos años Juan Carlos el más grande de los Castro ascendió a la tesorería del gremio y con esto logró acomodar en la última lista del gremio a su nieto Saul Castro en el Secretariado Nacional de la Uatre, en contra de todos los delegados de su provincia ya que Saul es un trabajador administrativo y habría llegado a ser delegado después del apriete de su abuelo para que renuncien todos los integrantes de la Delegación en la cual Saul no formaba parte.

Al parecer, al dirigente no le bastó esto, ya que denuncian que su hijo Carlos Castro fue designado como delegado provincial de Osprera en Córdoba después de trabajar en la comuna de Coronel Moldes y no tener nada que ver con el gremio.

El gran rechazo que genera la familia Castro en la provincia es inaudito pero merecido ya que aseguran que todos los trabajadores rurales cordobeses mantienen a los más de 70 familiares que Juan Carlos habría acomodado sea en el gremio, la obra social o el Renatre.

Desde 2015 al conducir la caja del gremio su patrimonio y el de la gente cercana de su entorno no habría dejado de crecer, ya sea dentro de su familia o de su actual pareja que trabaja de secretaria en Uatre pero cobra por Osprera un sueldo superior a los 100 mil pesos mensuales.

Los fondos que distribuye a dedo siempre van a parar a su delegación, como el ostentoso edificio que costó más de 800 millones de pesos para que su hijo Carlos Castro pueda estar cómodo en la Delegación de Córdoba.

El estatuto de Uatre es claro y marca que tiene que haber una devolución del 40 por ciento de los aportes a las seccionales, cosa que ni él como tesorero, ni Pablo Peger como protesorero cumplieron en los últimos años.

Los desmanejos millonarios que se han realizado en el último tiempo serían muy importantes y seguramente en el próximo congreso tendrán que rendir cuentas detalladamente.

Se estima que toda la familia Castro le cuesta a los trabajadores rurales más de 12 millones de pesos por mes y es realmente chocante, sobre todo si se tiene en cuenta que los secretarios generales o colaboradores gremiales de la institución llegan a tener sueldos por el 70 por ciento de la canasta básica familiar, y que hace unos meses atrás él mismo con el apoyo de José Voytenco y otros miembros del secretariado, quiso quitarles.

Esa embestida fue frenada por Mario Lastra y Roberto Petrochi que de la mano de Ramón Ayala dejaron sin efecto el pedido de Castro y Voytenco de sacar los sueldos de colaboradores gremiales y secretarios generales de todo el país.

El hombre oriundo de Moldes siempre habría manejado a latigazos a su provincia y como patrón de campo les prohibiría hablar generando miedo en dirigentes y colaboradores del gremio.

El tiempo llega para todos y seguramente la provincia de Córdoba en poco tiempo tenga la posibilidad de manifestarse en las urnas lo que durante casi 30 años no pudieron hacerlo ni de palabra.

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