Política
Polémica

Lucas Salim, el empresario que incomoda al círculo rojo con sus diatribas libertarias

El empresario cordobés libertario Lucas Salim.

En Córdoba, un nombre propio sacude al mundo empresarial y político por fuera de los tradicionales límites de las cámaras y los salones de directorio.

Se trata de Lucas Salim, director ejecutivo y fundador de la desarrollista PROACO, vicepresidente de la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (Ceduc) y referente en organizaciones como Endeavor y Junior Achievement.

Más allá de su perfil corporativo, el empresario se ha convertido en un protagonista incómodo para el llamado círculo rojo debido a sus incendiarias declaraciones en redes sociales.

Salim, formado en desarrollo inmobiliario en la Universidad de Belgrano, no se autodefine como libertario puro, aunque reivindica buena parte de las ideas vinculadas al derecho de propiedad, la baja intervención estatal y la crítica al populismo.

Incluso reconoce haber votado a Javier Milei en el ballotage de 2023 en Córdoba, en gran medida como rechazo al modelo anterior.

Lo que lo catapultó a la exposición pública no fue su actividad empresaria, sino su estilo comunicacional: mensajes virales con un tono provocador y agresivo. En uno de sus posteos más comentados, Salim escribió: "Cagan en un balde y votan a los que les roban en la cara. Son burros, son brutos, son pobres por cómo votan (…)", en alusión a los habitantes del conurbano bonaerense.

En otras publicaciones, llegó a comparar a dirigentes políticos y a sus seguidores con simios. Lejos de retractarse, defendió sus dichos alegando que ya circulaban ampliamente en internet.

Ese estilo frontal ha generado incomodidad entre sus pares. Desde el ámbito empresario cordobés se escuchan reproches a su "incontinencia e inconsistencia", al tiempo que cámaras y fundaciones con las que colabora prefieren el silencio antes que respaldarlo públicamente.

En privado, más de un dirigente sectorial admite preocupación por cómo sus mensajes afectan la imagen institucional del empresariado.

A ello se suma un costado más polémico: su vínculo con el Estado. Aunque aboga por la reducción del gasto público y cuestiona las estructuras estatales, sus empresas han concretado proyectos inmobiliarios sobre terrenos obtenidos a valores preferenciales en operaciones con el propio Estado, un dato que sus críticos no dejan pasar.

La figura de Salim, entonces, se mueve en una tensión permanente. Por un lado, la de un empresario exitoso que representa a un sector pujante en Córdoba; por el otro, la de un polemista digital que combina ideología libertaria con expresiones de desprecio hacia sectores populares, al tiempo que incomoda a los viejos referentes del círculo rojo.

Su caso refleja cómo la batalla cultural libertaria empieza a tener voceros no convencionales en el corazón del establishment provincial.

Lectores: 1301

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: