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Dueño de Almohadas Nube

Marcos Freue, empresario textil: "En Córdoba hay muchos emprendedores que compiten sin dejar de ser colegas"

Marcos Yoel Freue es dueño de Almohadas Nube. "No entiendo los 'no' y sigo para adelante siempre", afirmó.
Ama el deporte, cuida su cuerpo y hace terapias alternativas.
"Creo que lo externo ayuda a lo interno y lo interno a lo externo", aseguró.

Marcos Yoel Freue es un exitoso empresario textil, dueño de Almohadas Nube. Amante del deporte y de la lectura, habló con NOVA sobre religión, superación personal y la influencia de su madre. “Inculcó en mí el constante aprendizaje y la organización”, aseguró.

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- Mis padres están separados hace muchos años, yo tengo una excelente relación con mi madre y su esposo.

¿Quién fue el motor para que consiguieras todo lo que has logrado hasta el día de hoy?

- La influencia más positiva es mi madre, que desde muy chico inculcó en mí el constante aprendizaje y la organización, el buscar tener un tiempo para todo, tanto en lo intelectual como en lo físico, en el estudio y en la mejora constante.

A partir de esa influencia, nos comenzamos a retroalimentar, porque yo empecé a buscar material en donde ella no había indagado, como libros y cursos, los cuales compartíamos. Y es algo que recomiendo a todo el mundo, porque sumando y haciendo sinergia positiva (siendo independiente pero también interdependiente) logramos una sumatoria mejor, ya que dos potencias pueden llegar a dar más que dos. Siempre con la idea de no que darme con el “No”, tratando de ser una persona sin límites propios, o de los medios, eligiendo superar las cosas y ser cada día más y mejor.

Hice varias artes marciales, pero con el Kick-Boxig comencé a los diez años, y a los diecisiete ya era instructor y a los veinte profesor.

¿Te formaste también como coach?

- A los diecinueve años comencé en una escuela y a los tres meses quedé como coach, fue muy extraño pero así fue. Es una institución multinacional que comenzó en Argentina y hoy está expandida por varios países.

¿Practicás el judaísmo?

- Yo vengo de un seno judío, pero practicaba muy poco algunos rituales y estudiaba en un colegio público y laico, de clase media, media baja. Fue mi madre, nuevamente, quien me hizo hacer el Bar Mitzvah y empecé a estudiar las letras en hebreo, lo cual me costó bastante. Quiero aclarar que uno puede estudiar aunque no sepa hebreo la Torá y todo lo que tiene que ver con ética, reglamentaciones, etc.

Luego a los catorce años me metí en una Yeshiva (Escuela Judía) muy light, donde todos los días estudiaba y me resultó muy interesante. También me formé con Fishel Szlajen, doctor en filosofía y Rabino, un ser honorable.

Me parece importante remarcar que el judaísmo no es una religión, es una Nación y no se puede rescindir de ser judío, como no se puede dejar de ser argentino, por ejemplo. Y como toda Nación te rigen leyes, no son dogmas, son leyes y una de ellas es que estudiemos todos los días el entendimiento de las leyes en sí para elegir qué cumplimos o no.

Sos un gran lector ¿Qué libros preferís?

- Mi madre me leía y yo comencé a amar la lectura desde pequeño; he leído muchos libros de autosuperación, libros que relatan historias sobre el éxito, no sólo a nivel económico sino al nivel de alcanzar la felicidad. Entiendo la palabra éxito con la posibilidad de “tener salida”, la persona que tiene salidas, es una persona exitosa. Además, sigo leyendo la Torá.

¿Empezaste a trabajar de chico?

- Arranque a los diez años vendiendo golosinas en el colegio, a los catorce años trataba de vender cositas en la plaza, repartí pizzas a los diecisiete años, traté de ser seguridad hasta que me cansé y me metí muy fuerte a trabajar en la fábrica a los dieciocho años. Reconvertí una fábrica textil en una fábrica que hoy es una multimarca de almohadas.

¿Cómo describirías tu forma de ser?

- Creo que tengo un carácter en donde no entiendo los no y sigo para adelante siempre. La reconversión de la fábrica fue a base de mucho esfuerzo y temperamento, mi madre cedió y la reconvertimos y los dos somos muy felices con este cambio tan importante. Esto también se logra delegando y confiando mucho: tengo un muy buen equipo, en donde yo lidero y me lideran, porque uno no sabe todo.

¿Hacés terapias alternativas?

- Sí, hoy estoy con uno de los terapistas sistémicos más importantes de la Argentina, que trabajó mucho en fútbol.

¿Te cuidás físicamente?

- Siempre hice deporte, y hace un año y medio que me trato con una médica dermatóloga que me ayuda externa e internamente a mantener bien mi cuerpo. Creo que lo externo ayuda a lo interno y lo interno a lo externo a tal punto, que si uno se siente mal y sonríe, aunque sea una sonrisa autoimpuesta, genera internamente un mecanismo que hace que uno se sienta mejor.

¿Una de esas leyes es que la mujer que elijas sea judía?

- No, para nada, y de ninguna manera.

¿Cómo ves a Córdoba?

- Cuando fui me encontré con un lugar extraordinario por lo pujante que es, hay muchos emprendimientos, como por ejemplo redes de compras, haciendo sinergia entre todos. Noto mucho respeto a la hora de la competencia, no dejan de ser colegas. Es espectacular.

Yoel, ¿Qué almohada nos recomendás?

- Pueden elegir cualquiera de nuestros modelos. Hay uno con aloe vera que tiene un tratamiento que se le hace a la tela; o el modelo de hilado de fibra de carbono que es anti estrés que repele la electroestática corporal y te distiende; o las almohadas que tiene iones de plata y mata las bacterias, con nanotecnología.

¿Cuál es tu sueño?

- Mi deseo, entendiendo la economía global y esto no es algo utópico, es que la gente realmente pueda tener lo mínimo, vital y móvil para vivir. Yo creo que se puede hacer y sé cómo se hace. Es un plan que tampoco es tan difícil de poner en práctica, cambiando ciertos protocolos sobre lo que ya está hecho para que funcione y se acaba la pobreza en Argentina.

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