Militar desde la grupalidad como espejo propio con la fuerza de una topadora
La cultura y el trabajo social territorial y ambiental son gran parte del esfuerzo y prioridad de la protagonista de esta nueva edición de Perfiles Urbanos en NOVA.
En tiempos donde a pesar del choque que genera el amplio negacionismo que difunde sistemática y repetitivamente el presidente muchos esconden o peor aún, olvidaron la necesidad de hablar de política, otros encuentran el camino en el debate casi constante tal vez entendiendo y llevando a la práctica, porque así las palabras tienen vida, que la patria es el otro.
Alejandra Torres soltó, con una firme claridad de pensamiento sus primeras palabras de esta entrevista que ya es un clásico de los domingos "nací en Córdoba y mientras viví con mi familia de origen nos mudamos mucho porque mi papá trabajaba en un banco, pasé por la ciudad capital, Jesús María y Mina Clavero. Desde el 2006 vivo en Carlos Paz, primero lo hice con mi pareja y mis tres hijas luego me separé y ahora sigo viviendo aquí con mi hija más chica pero habitando el territorio desde hace mucho en Tanti, y con el objetivo de mudarme en el próximo año a esa localidad".
La hija de María y Gerardo describió las raíces de su herencia militante y social: "Mí abuela Marga militaba desde la iglesia en el pequeño pueblo de La Puerta donde no había médicos así que a ella la formaron para hacer cuestiones de atención primaria y luego mi abuela tuvo ocho hijos, a todos los formó en términos culturales, algunos tocan la guitarra, otros el bombo o escriben, lo artístico estaba muy presente. Por otra parte mi madre tuvo algunos inconvenientes de desarrollo por eso amaba el conocimiento, cuando yo estaba comenzando el secundario la vi estudiar a ella para terminarlo, luego hizo el magisterio y en cierta medida yo tomé ese ejemplo".
Desde hace 10 años Alejandra mantiene un espacio cultural que presenta un fuerte contenido social y político convirtiéndose en una referencia del Valle de Punilla ubicado en la localidad serrana de Tanti y llamado Otilia.
Sobre este especial aniversario expresó: "La dificultad de sostener un espacio como este en los tiempos que corren nos lleva a focalizarnos en la gestión para llegar a un público distinto y siento la energía que pulsa en está crisis, por eso nos juntamos con compañeros a pensar en un Otilia que tiene que sobrevivir 20 años más, tal vez lo formativo sea uno de otros caminos estamos que proyectando pero la situación nos obliga a llegar con nuestra propuesta a otro tipo de público".
Otilia es un espacio cultural que no solo abrió sus puertas a todo tipo de artistas locales e incluso de renombre provincial sino que también supo construir un vínculo con los actores sociales y culturales de la región para construir juntos a través de los años una realidad política distinta a la reinante en una ciudad radical como Tanti.
Dando vuelta la página para profundizar sobre la militancia Alejandra recordó parte de su rica trayectoria: "Una de las primeras acciones importantes fue la participación en Punilla Sur contra el código de faltas, este espacio surgió de una investigación desde el colegio Carande Carro de Villa Carlos Paz que se llamaba Merodea La Gorra y el resultado fue que por la persecución policial los jóvenes de determinados barrios no podían acceder al centro de la ciudad. Nosotros sentíamos que había que hacer algo con el abuso policial luego de poner el cuerpo en muchas marchas de la gorra y sentir el peso de muchos jóvenes muertos logramos materializar progresos".
"Podíamos acompañar cuando detenían a jóvenes con la figura de merodeo, las familias nos llamaban y de esa forma podíamos estar cerca mediante el protocolo que creamos, nosotros nos comunicábamos con la comisaría y logramos hacer que esas familias y víctimas se sientan acompañados e incluso que la policía nos dé cierto espacio pero tal vez lo más importante era visibilizar que había muchos grupos que lo tomaban como normal por su apariencia física o usar gorra y los detenían sin causas, logramos concretar que el abuso no sea tan arbitrario. Íbamos a la comisaría por qué si no la pasaban muy mal. Acompañamos todo el proceso de Franco Amaya que fue asesinado en el puente los gigantes de Villa Carlos Paz. Tengo compañeros muy valiosos que conocí en aquella época están realizando un documental al respecto", subrayó.
Demostrando cada vez más su pasión y conciencia de clase por los espacios sociales Alejandra comentó: "El objetivo es construir junto a otros proyectos y metas básicas ya sean sociales o culturales, vivir de manera armoniosa con el ambiente visualizando y concretando en la práctica nuestros derechos sociales. Ese sentir fue compartido en la mayoría de los espacios donde milité y en nuestro Valle de Punilla tenemos un hermoso y extenso monte nativo por conservar".
Mirando por el espejo retrovisor de la vida sus momentos personales claves recordó: “Desde que mi hermano me dijo que era la primera feminista que conocío e pulsado espacios de militancia, luchado por lo que consideró injusto. Fuí delegada del centro de estudiantes de mi colegio y también la maternidad me la tomé desde la militancia. Me fluye la actividad política partidaria cuando la de la derecha arrasa con todo".
"Cuando ganó Javier Milei estaba en el exterior, la noticia fue como una trompada y cuando volví con la ayuda de la práctica del micrófono y la radio en Otilia entendí por primera vez después de muchos años de militancia que tenemos que amigarnos con el poder, ejercerlo territorialmente y en ese camino estoy desde la grupalidad siempre pero ahora con esa convicción y creyendo en el discurso", dijo.
Acariciando el final de esta nueva edición de Perfiles Urbanos de NOVA la referente y gestora cultural y política relató: "Durante muchos años por la influencia de mi compañero agnóstico y la lucha combativa no le di espacio a lo espiritual en mi vida pero hoy me siento conectada a la iglesia en términos sociales cuando es un espacio de puertas abiertas".
Profundizando con total transparencia sobre su acercamiento en términos sociales a la iglesia explicó: "Me permite llegar a personas que de otra manera nunca habrían llegado para construir el cotidiano del territorio que habitamos juntos. Sin darnos cuenta actuamos con dogmas por las creencias que nos habitan y por encontrarme en un momento más armonioso puedo conectar con ese costado espiritual del espacio religioso y sorprenderme de tener muchos puntos en común con la gente que acude a la iglesia".
"Con la valiosa experiencia que le da el debate constructivo aclaró " Lo colectivo siempre me va a atraer pero ahora integro esos espacios desde la armonía personal y no combativamente como antes, por que desde la construcción social aprendí que con ternura y afecto se puede formar un camino distinto a pesar de las diferencias de pensamiento. En el camino aprendí que es la única forma de llegar a un resultado nuevo y muy distinto a la comparación individual y la violencia capitalista".
Urgando las raíces del sentir y su pensamiento María Alejandra Torres sentenció con la firmeza que la caracteriza: "Desde la psicología social que me formó creo que todas las batallas que se dan colectivamente también son individuales, tengo tatuado ‘ la lucha es de igual a igual con uno mismo ‘ no hay oportunidad de transformarse si no es con otros".
"Creo que buscamos la espiritualidad y desde allí lo que queremos transformar personalmente de manera vincular y social. Soy una persona divorciada y sigo creyendo que la única forma de transformarme sexo afectivamente es estando con alguien de la misma forma lo entiendo cuando de construcciones sociales se trata". Como es adentro es afuera.







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