Panorama Político Cordobés
El escenario

Rebelión gendarme contra "La bulldog" con aroma a caballo

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sin poder manejar a efectivos en la provincia de Córdoba. (Dibujo: NOVA)

Una reciente manifestación de las esposas de los miles de gendarmes que viven en la provincia con epicentro en el lugar donde más poder tienen, Jesús María, reavivó los fantasmas de la rebelión del 2012 y embistió de lleno a la polémica, dura e incoherente figura de Patricia Bullrich.

En sintonía con los reclamos que en todo el país efectivos de Gendarmería vienen realizando a la ministra de Seguridad por mejoras salariales, en Jesús María, 50 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba, alzaron la voz.

La movilización tuvo como protagonistas a un grupo de mujeres, esposas de gendarmes, que con pancartas y declaraciones a los medios dijeron estar en una situación económica insostenible, que les impide llegar a fin de mes.

Como suele suceder en la provincia más rebelde y revolucionaria del país y con los antecedentes del motín policial y el histórico efecto dominó del Cordobazo hace 12 años los gendarmes del interior de Córdoba, que no tienen permitido agremiarse llevaron adelante una manifestación multitudinaria, ardiente y provocadora como si fueran un gremio.

Jesús María tiene una población estable de más de 3.000 gendarmes, entre residentes y alumnos que se forman en la Escuela de Suboficiales Raúl Cuello, con asiento en la ciudad.

Un dato que el Gobierno nacional y la cabeza de su pésima ministra no pueden ignorar en un año de elecciones legislativas y en la provincia donde el gobernador cada vez marca más distancia con el " gatito mimoso ".

En aquella ocasión la semilla de la disconformidad quedó plantada. Y no son pocos los que ven la posibilidad de que una protesta generalizada pueda repetirse.

Y la población gendarme de Jesús María sigue aumentando ya que por ejemplo en diciembre del año pasado egresaron más de mil efectivos.

“El sueldo promedio es de 750 mil pesos, pero el alquiler nos lleva 400 mil. No podemos vivir así. Necesitamos un aumento del 100 por ciento”, dijo una de las mujeres que participó en la protesta.

Pero la respuesta con el nivel cero de empatía social, cinismo y violencia del gobierno libertario no se hizo esperar por parte de la bulldog que cada vez parece más un chihuahua.

Días atrás, Bullrrich oficializó una suba salarial de apenas el 5%, que activó como disparador de los reclamos.

En Jesús María es moneda corriente que muchos gendarmes hacen “changas” al salir de la Escuela los fines de semana, maneja un taxi o trabaja de mozo para sumar unos pesos. “Algunos directamente desisten, piden la baja y se vuelven a sus provincias de origen”, comentó otras de las mujeres.

Un dato a tener en cuenta es que en la tierra de la doma y el folklore nació el diputado Luis Picat, quien llegó a la banca justamente acompañando a Bullrich desde la boleta de Juntos por el Cambio.

Conocido por su devoción espantosa al presidente convertido al partido libertario luego de su pasado amarillo.

Lo cierto es que para Patricia Bullrich la sede de gendarmería que era su segundo bastión luego de Zárate en la provincia de Buenos Aires está a punto de arder en llamas y ocasionar un conflicto sin precedentes por lo estrepitoso de la situación económica y social y el poder de armas que podrían llegar a demostrar los gendarmes si no hay una mejor salarial.

Los caminos libertarios son como un embudo que cada vez conducen a un lugar más grave y terrorífico, el caos.

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