Récord de campaña: 100 intendentes opositores se suman a la maquinaria electoral del cordobesismo
Como se anunció el pasado lunes en exclusiva para NOVA, la convocatoria open mind de Juan Schiaretti para poner quinta a fondo en la campaña para el próximo octubre electoral fue todo un éxito.
El PJ cordobés no es un partido: es una maquinaria, de esas que nunca deja de girar, aunque cambie el aceite, los engranajes o incluso el maquinista. Nació al calor de José Manuel de la Sota, el alumno aplicado que aprendió de Eduardo Angelóz que al poder no se lo suelta, se lo administra.
❌VERGONZOSO ❌
— Alejandra Ferrero (@AleFerrero_ok) August 25, 2025
El apriete del Gobierno de Córdoba para que los intendentes de la UCR concurran al acto de Schiaretti
Si no van, chau 💰 ✂️
Federalismo Cordobesista✌️
En el hotel Quórum, más de 100 dirigentes opositores, mayoría de intendentes, aplaudió a rabiar a un candidato y exgobernador con el que disputaron el poder hace menos de 24 meses. Juan Schiaretti, Carolina Basualdo o Miguel Siciliano nunca imaginaron estar en frente de una audiencia tan contraria, pero que se peleaban para estar en una foto con ellos.
"Ojo, estos votos se cuentan doble. Estos son de la vereda del frente, no son peronistas, son radicales en su mayoría y están acá asegurando su acompañamiento", refuerza la imagen de un funcionario del Panal que saca pecho de la movida.
El comienzo de la maquinaria encontró bien parado con la coherencia y tenacidad que lo distingue a un dirigente que supo levantar la cabeza por encima del resto desde el Valle de Punilla y bancando en las malas a la vicegobernadora radical.
Así, Myriam Prunotto y Orlando Arduh, radicales de manual, encontraron su participación accionaria y la defienden con uñas, dientes y discursos. No están solos: Emiliano Paredes, intendente de Tanti y crítico serial de Javier Milei, fue el elegido para ocupar la silla reservada a los invitados. Le prometieron que no lo harían cantar "Perón, Perón" y se subió tranquilo al escenario.
La paradoja es simple: el peronismo cordobés invita, pero no obliga. Se cuida de las formas, evita la marcha y abre el telón para que los otros entren sin miedo. Mientras tanto, Juan Schiaretti juega su propio partido. En cancha visitante, rodeado de dirigentes del PRO y de la UCR, recordó que no hay "avenida del medio" sino un camino más viejo y más claro: el de la producción y trabajo mancomunado. "A mí no se me caen los anillos por ir al Congreso. Ya basta de que nos manejen desde la Capital".
El caso del intendente de Tanti es muy representativo de la imagen cordobesista porque viene de la militancia radical infante, supo crearse una imagen con obras teniendo muy claro desde el principio de su gestión que el modelo político era el contrario al del gobierno nacional y destacándose en una región como la de Punilla donde es difícil superar la sombra de Villa Carlos Paz, pero lo logró.
Al final del cuento la poesía política de Córdoba viene marcada por la reputación y experiencia de décadas: todos saben que tarde o temprano el reloj marca la misma hora, y la máquina —como siempre— sigue funcionando, cada vez con más amplitud cultural desde la perspectiva de formación de grupalidades electorales, que se convierten en políticas de gestión y con el matiz generacional que le aportó al modelo el gobernador Martín Llaryora.
Es importante resaltar que la semana anterior ya hubo una reunión similar de campaña pero con los mandatarios de distintas localidades que vienen jugando políticamente para la Provincia con la camiseta peronista.







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