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Superpride: el festival del Orgullo LGBTIQ+ que nació desde la autogestión y quiere conquistar el país

Alejo Terraf, productor y activista cultural, presenta "Superpride", un festival del Orgullo LGBTIQ+ autogestivo e independiente que apuesta por la diversidad, la visibilidad y la celebración colectiva desde Córdoba.

Por Neni Gibelli, especial para NOVA

El productor cultural Alejo Terraf presenta Superpride, un festival autogestivo que busca visibilizar la diversidad desde el arte, la música y la comunidad. En esta nota, habla del valor político del evento, sus desafíos, el trabajo colectivo detrás de la propuesta y el sueño de convertirlo en un referente nacional del Orgullo LGBTIQ+.

— ¿Cómo estás, Alejo?

— Hola Neni, ¡Qué alegría saludarte otra vez! La verdad, estoy muy contento de reencontrarnos en esta nueva entrevista. Siempre es un placer charlar con vos. Te soy sincero: con un poco de frío.

Ya te habré contado en otra ocasión que no soy fan del invierno… generalmente en esta época suelo estar trabajando en el exterior, pero este año me encontró acá, en Córdoba, y con muchas ganas de activar.

Justamente retomamos una idea que ya veníamos masticando hace un tiempo: hacer algo especial para el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. Y así nació esta propuesta.

— ¿Nos traés una nueva propuesta para la celebración del Orgullo?

— ¡Así es! Es un nuevo proyecto llamado: Superpride! el cual surge como una evolución natural de lo que hice en el festival del Orgullo en Ciudad Universitaria y con Festi Más en el Parque Sarmiento. Ya sabés que me gusta crear espectáculos en un formato non-stop, sin silencios ni baches, donde cada momento está lleno de interludios, música y presentaciones audiovisuales.

Con Superpride, en el marco del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, vamos a trasladar esa energía al Museo Metropolitano de Arte Urbano, en la ex Plaza España.

Allí vamos a tener DJs en vivo, performances de artistas locales, juegos y también una feria de emprendedores, con marcas que apoyan la diversidad; todo en un ambiente de celebración y visibilización.

— ¿Quiénes te acompañan?

— La idea de Superpride surgió junto a Rodrigo Ulloa, con quien siempre tuvimos muy buena química para trabajar juntos; estuve trabajando con él en otros proyectos como por ejemplo: otra fiesta impulsada por él, llamada Pride en años anteriores; pero sentíamos que queríamos ir más allá, llevar la propuesta a otro nivel.

El año pasado lo intentamos, pero nos quedamos cortos de tiempo con respecto a la producción y la idea quedó pendiente. Este año todo fluyó con mucha más armonía. Retomamos la idea con la intención de crear algo diferente y acorde a lo que consideramos que es la importancia de la fecha.

El Museo Metropolitano nos abrió sus puertas, y a partir de ahí me puse en contacto con distintas productoras locales que organizan eventos para la comunidad LGBTIQ+. Superpride nace con esa visión amplia y colaborativa, con ganas de crecer.

— ¿Qué tipos de espectáculos y artistas vamos a poder disfrutar?

— En esta edición de Superpride apostamos por un formato más íntimo y colaborativo. A diferencia de otros festivales que he realizado, esta propuesta no cuenta con compromisos políticos ni grandes aportes de capital: nace del esfuerzo conjunto de distintas productoras de la comunidad.

Vamos a tener DJs en vivo, performances de artistas locales, feria de emprendedores, puestos de información y testeo rápido, y el apoyo de marcas como Monster Energy. Es un primer paso, con mucha fuerza.

Están involucradas fiestas como Limbo Pop, 0010, Why Not, United Party, Area51 y boliches como Zen Disco y Queer Night Club, entre otros, además de artistas independientes que se sumaron desde el afecto y el compromiso.

— En dónde se llevará a cabo?

— El festival se realizará en el Museo Metropolitano de Arte Urbano, en la ex Plaza España. Es un espacio muy bonito, en un punto clave de la ciudad, donde la gente suele circular los fines de semana.

Tiene una estética muy fuerte y se adapta perfectamente a un evento como este, especialmente en esta época del año donde el clima es muy ecléctico. Sentimos que era el lugar ideal para esta primera edición más íntima.

— ¿Con qué dificultades te encontrás a la hora de crear un festival de esta magnitud?

— La verdad es que, para mí, organizar festivales es una verdadera pasión, así que las dificultades se sienten más como desafíos emocionantes que como problemas. Gracias a mi experiencia en otras producciones, he aprendido a disfrutar cada parte del proceso.

Creo que, más allá de los detalles logísticos o del clima, lo más maravilloso es coordinar a tantas personas con un objetivo común y ver cómo todo cobra vida el día del evento. Los retos existen, pero son parte de la magia y del aprendizaje constante.

— ¿Qué es lo que lo hace absolutamente mágico?

— Lo que hace verdaderamente mágico a Superpride es su valor político y emocional. En un contexto donde los discursos de odio aún persisten, Superpride demuestra que es posible crear un festival con identidad LGBTIQ+ que sea bien producido, diverso y masivo, desde lo privado y colaborativo.

Lo político, para nosotros, no pasa por responder a un partido o una institución, sino por crear comunidad, generar trabajo real, y construir redes de producción cultural efectivas. No rechazamos el apoyo público, pero el corazón de este festival es la autogestión, la independencia y la unión entre productoras.

En una época donde las expresiones de la diversidad son cuestionadas, producir un evento con amor, trabajo y autonomía es una forma de resistencia y celebración. Superpride es más que un festival; es una declaración de autonomía, profesionalismo y unión.

No queremos ser un evento más, queremos marcar un nuevo camino en la producción de eventos para la diversidad en Córdoba. Hoy damos un primer paso firme, libre y colectivo, con la intención de que esto siga creciendo.

— ¿Cuál es tu mayor sueño?

— Mi mayor sueño es que Superpride crezca. Que esta primera edición sirva como una semilla para algo mucho más grande. Que logremos consolidarlo como un festival referente a nivel nacional, que convoque a miles de personas, pero sin perder la esencia: la diversidad, la producción independiente, el trabajo colaborativo y el amor por lo que hacemos.

Y que, al final de cada edición, la gente se vaya con esa sensación de que sí se puede construir una cultura del orgullo, desde lo nuestro, con fuerza, con identidad y con alegría.

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