Perfiles Urbanos
La vida sin fronteras

VIDEO | De ser metalero a folclorista pasando por muchos instrumentos

Del headbanging al bombo legüero: la metamorfosis musical de Jorge Murúa.
Junto a su compañera Lorena en Alta Gracia.
Con Los Aymaraes 2019 en los SRT.
Con la formación Yana Walkar, Jorge, charango en mano.

Jorge Murúa es integrante de la banda folclórica Yana Walkar en la actualidad pero en su experiencia musical hay un amplio legajo de bandas de distintos géneros musicales que enriquecen sus conocimientos como compositor.

El protagonista de esta nueva historia de Perfiles Urbanos NOVA nació en Villa Allende y permanece allí junto a Catalina y Angelina, sus hijas y Lorena su esposa.

Jorge comenzó relatando: "Tengo 48 años y siempre viví en Villa Allende. A principios de los años 80 se armaban grandes peñas improvisadas en el patio de la casa de mis abuelos riojanos en Unquillo. En mi casa había un almacén de ramos generales donde la música siempre estaba presente, ya a comienzos de la década del 90 llegó mí primer instrumento de regalo, un teclado".

Luego agregó: "Soy nieto de inmigrantes italianos por parte de mi madre y de riojanos por herencia paterna. Tengo dos hermanos y el almacén que había en mi casa era un lugar de encuentro en el pueblo. Mi tío Chifi fue un gran referente musical para mí y él integró la formación original de Los Trovadores en Córdoba".

Profundizando su progreso adolescente y profesional con la música, Jorge expresó: "Del teclado pasé al piano, me gustaba estudiar a autores como Bach, pero un día vinieron a casa unos amigos a buscarme para formar una banda de rock y ahí le puse un amplificador al teclado y sonaba espectacular, pero también empecé a tocar la guitarra eléctrica".

Y continúo: "Ser rockero en nuestro país en la década de los 90 era sinónimo de riesgo y una bandera de lucha. Con esta banda conseguimos un boliche en Villa Allende que nos dejaba ensayar y para nosotros fue un fogoneo porque después también nos dejaba tocar cuando venía la gente y esos fueron los primeros shows de muchos".

Recordando aquella época comentó: "Tenía el disco negro de Metallica, comencé a escuchar Nirvana y a dejarme llevar por esos sonidos. De repente una profe me llevó a ver Tengo Feroz y a partir de ese momento me invadió un nacionalismo popular y cultural. Me sentía en un mundo tan efímero, pero hermoso y adolescente, donde tocaba la guitarra eléctrica y estaba lleno de gente alrededor".

Pero el deseo de experimentar musicalmente siempre atrajo a Jorge: "Luego de esa banda rockera me junté con otros músicos y creamos una formación que buscaba un punk fusionado y con componentes latinoamericanos. En el año 1995 mi relación con la música cambió rotundamente ya que colgué la guitarra eléctrica en un perchero y mi padre me regaló un charango y como buen curioso comencé a tocarlo y desde ese momento hasta la actualidad me relaciono musicalmente con el folklore. Papá tuvo la correcta intuición de conocerme enérgico tocando la viola y sabía que el charango era un buen instrumento para mí".

El tiempo, los escenarios y su progreso lo llevaron a formar parte del consagrado grupo donde estaba su hermano, Los Aymaraes, allí su carrera artística dió un salto: "Con ellos comencé a trabajar y tocábamos por todas partes, 4 años después junto a Gustavo Estevan un gran músico de Unquillo reconocido en Europa fuimos a España, hicimos una gira muy enriquecedora en nombre del grupo. Al poco tiempo volvimos y me hice cargo del rearmado y comenzamos un ascenso muy vertiginoso sumando saxo y guitarra eléctrica a la formación musical. Estuvimos en muchos escenarios pero fue demasiado y no lo soporté".

Con el famoso grupo, Los Aymaraes Jorge Murúa llegó a los grandes escenarios del folklore nacional y logró ser revelación de la edición de Jesús María 2007.

En la cresta de aquel popular momento Jorge le dijo basta a esa etapa de su carrera profesional porque la vida le dió un gran regalo, la paternidad: "En aquel momento me di cuenta que mi hija recién nacida me veía muy poco y ya venía la segunda en camino por eso dije basta. Luego, en el 2009 cuando estaba estudiando en el instituto de culturas aborígenes me reencuentro con Alejandro Ludueña que ya nos habíamos cruzado varios años antes. Dialogando en un recreo le pregunté si él estaba con algún proyecto musical me dijo que no y entonces nos juntamos y nació Yana Walkar qué significa en quechua caja o tambor negro".

Abriendo su corazón de par en par, este verdadero laburante del sonido expresó: “Creo que la misión que tenemos es ser buenas personas, aceptar a los demás y construir una sociedad más justa. Creo en Dios y creo que la mejor forma de llegar a él es con buenas acciones“.

Con el nuevo grupo musical que se mantiene hasta la actualidad el protagonista de esta edición de Perfiles Urbanos NOVA compuso varios hits como "Hechizo de crespín", una chacarera que narra la ausencia de ese pajarito, de su canto nocturno, del desmonte indiscriminado, de la nostalgia con relación a la fuerza natural de las cosas y los seres, y donde también denuncia el deterioro de la casa común y su biodiversidad.

Sobre el repertorio de Yana Walkar comentó: “En las presentaciones en vivo también hemos incorporado algunos temas más, como una vidala que titulé Oración de Abismos en memoria de Monseñor Enrique Angelelli, mártir asesinado por la última dictadura; otra obra es Recuerdo Esencial, una vidala chayera que narra completamente las juntadas familiares en el patio de los abuelos riojanos“.

Profundizando su perfil más personal aclaró: “Hubo un momento donde me alejé de Yana Walkar por qué murió mi padre, fue un lapso de crisis donde me alejé de la música y me ocupe de otras responsabilidades. Trabajó como administrativo en el IPEM Gustavo Cerati y tengo muy claro que no soy un artista consagrado, realmente son pocos los que viven del arte, yo soy un apasionado total de la música“.

Finalizando el clásico de los domingos en Agencia NOVA Jorge Murúa sentenció con una firme claridad emocional: “No necesito vivir de la música porque es una maravillosa forma de arte que me hace feliz. No vivimos de la música pero nos atraviesa en varios lugares o espacios y me invade la alegría gracias a la música“.

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