Perfiles Urbanos
La vida es el día a día

VIDEO | Desde de la infancia danzando al ritmo del trabajo: el multifacético Juan José Rodríguez

Juan José Rodríguez hoy es el director de La Forestal de la Danza pero por enseñanza de sus abuelos que lo criaron aprendió a trabajar "de lo que sea".
La familia de Juan: María, su acompañante y Milagros, su hija.
"Mi abuelo Cacho era mi todo, mi ángel de la guarda", confesó Juan José Rodríguez.

Juan José Rodríguez hoy es el director de La Forestal de la Danza pero por enseñanza de sus abuelos que lo criaron aprendió a trabajar "de lo que sea" como comúnmente se dice en las calles de la docta.

Tiene 50 años pero desde los 10 sabe lo que es trabajar y fue padre hace poco más de un año.

Comenzando una nueva edición de Perfiles Urbanos NOVA Córdoba, el dueño de una historia de vida digna de una película comentó: "de niño trabajé limpiando vidrios en el complejo Santo Domingo. Papá falleció hace 30 años y me criaron mis abuelos en la zona sur de Córdoba entre Villa El Libertador y barrio Comercial. Hace 35 años que doy clases de danza folklórica en esa zona de la capital de Córdoba".

Juan es el hermano del medio de cinco. Sobre su infancia recordó: "Mí hermana Claudia de muy chica tenía problemas en el estómago y esófago que sólo podían ser tratados en Buenos Aires por eso mis padres viajaban mucho, ahí me quedé por primera vez con mis abuelos por dos años y cuando volvieron mis padres vivían a cuatro cuadras pero yo me quedé con mis abuelos".

"Estudiaba en la banda municipal instrumental pero como los instrumentos se pagaban en dólares eran imposibles para nosotros por eso mi abuela me llevó a estudiar danza folclórica para no estar en la calle y desde ahí no paré", agregó Rodríguez.

El dueño de un espíritu laburante innato expresó: "fue fabulosa la crianza de mis abuelos aunque también hubiera estado bueno tener a mi padre. Mis abuelos me inculcaron la cultura del trabajo, recuerdo de muy chico salir con él a cirugíar,  un día estábamos sin un mango y salimos a pedirle a los vecinos latas de durazno o tomates y yo no entendía para qué, cuando volvimos a casa las dobló y le ayudé a hacer agujeros y vendimos ralladores".

Creciendo de esta forma en un sector muy popular de Córdoba Juan José forjó su futuro a pura responsabilidad: "luego empecé a vender bolsas de residuos en la calle hasta que un negocio me dió la posibilidad de trabajar. Con el tiempo me gané su confianza y terminé administrando el local y yendo al banco. Hoy soy policía hace 25 años pero tampoco me quedo quieto y salgo a vender salamines a la calle".

Al consultarle sobre el doloroso momento cuando murieron sus abuelos el destacado profesor de danza explicó: "se me desmoronó el mundo, ellos fueron todo para mí, a mis padres también les costó porque siempre aceptaron que me habían criado, recuerdo que por ejemplo con todo lo que costaba mi abuelo me pagaba las clases de danza y él fue un ejemplo en ese género también".

"Las academias en barrios como los que me crié terminan siendo un centro de contención social. Tuve la suerte de tener a mis abuelos pero hoy tengo alumnos que en la academia tienen un espacio donde no estar con los padres que los dejan abandonados por ahí o son drogadictos", agregó Juan.

Luego añadió: "cuando limpiaba vidrios  y trabajaba en el comercio mi primer sueldo lo destiné a un negocio que vendía fajas y alpargatas en la calle 27 de abril  y yo era el tipo más feliz del mundo regalándole eso a mis alumnos y viéndolos con  su fajita para bailar porque no teníamos vestuario".

"Después con mi abuelo hicimos venta de cosas, a veces hasta personales para comprar para que yo tuviese la academia con los chicos con ropa y botas. Mi abuelo Cacho era mi todo, mi ángel de la guarda", confesó Rodríguez.

Y continúo con su emocionado relato: "mi abuela Yaya hacía venta de empanadas y locro para poder brindar el vestuario a los alumnos de la academia. Recuerdo con alegría una sensación muy grata porque luego con lo recaudado de esa venta viajamos a Bolivia para traer las telas y vestir a todos los alumnos".

En la actualidad Juan José Rodríguez se presenta con La Forestal Danza en festivales con artistas de prestigio como “el indio” Lucio Rojas o Sergio Galleguillo y tiene alumnos que ya forman parte de la cartelera teatral en los elencos de Villa Carlos Paz.

Sobre sus primeros pasos como profesor comentó: "cuando iba a clases un día mi profe me dijo al recibirme, no querés tener un grupo, no le dije tengo que trabajar pero inmediatamente me respondió, lo podés hacer. Cuando vi lo que podía lograr a través de la danza comencé a dar clase a los 17 años, muchos me dicen que soy un bohemio pero yo siento que la danza salva vidas y almas, el arte te ayuda a salir adelante siempre".

Quién ha llegado a los importantes escenarios folclóricos de Cosquín y Jesús María rememoró una anécdota inolvidable: "hace mucho estaba por cerrar la academia porque nunca me redituó, vivo de mi sueldo como policía pero en medio de la reunión que había convocado a los padres para comunicar esto veo por la venta  una nena que se asoma, me acerco y le digo: ¿querés bailar?"

"Ella me miró como queriendo decir no puedo porque no me había dado cuenta que estaba en silla de ruedas. Me llenó de angustia pero inmediatamente la hice pasar y le dije que podía, desde ese día nunca más se me cruzó por la cabeza dejar de dar clases", continuó Juan.

"Hoy Lourdes puede hacer coreografías en equipo igual que las personas que no tienen silla de ruedas, incluso ha bailado con el Chaqueño Palavecino. El poder de la danza, en gran medida, también la llevó hoy en día a estudiar en la facultad", afirmó Rodríguez.

Sobre su reciente experiencia como padre Juan José relató: "hace un año y tres meses nació Milagros Jazmín. Le pusimos así porque realmente es un milagro y mi papá siempre me regalaba jazmines para poner en mi casa. Fuí padre con 49 años por decisión".

Junto a María, su compañera, el protagonista de esta ejemplificadora historia decidió ser padre a pesar de su edad luego de mucho trabajo durante el día y también artísticamente en la noche.

Sobre su presente en el mundo de las tablas declaró: "no trabajo con ningún cantante de folklore en particular, ellos me llaman cuando vienen a Córdoba y voy con el ballet, últimamente con quién más estoy trabajando es con Lucio "el indio" Rojas. También trabajo en el mundo de la revista con Verónica Vaira, ella nos está prestando un salón en Villa El Libertador que estoy acondicionando para la academia".

Demostrando su personalidad agradecida, el director de ballet agregó: "ella a pesar de viajar y trabajar mucho en Miami nunca se olvidó de sus raíces en Córdoba y siempre le dio lugar a artistas del folklore local en sus obras. Hoy lo que estamos encarando con su salón en el barrio es un futuro Centro Cultural para varias academias y muy importante socialmente".

Acercándonos al final de esta fluida y armoniosa charla Juan respondió una pregunta que ya es un clásico de los Perfiles Urbanos en NOVA Córdoba, ¿Cómo te vinculas con el mundo espiritual?

"Dios siempre me acompaña, tengo mucha fe, creer siempre me llevó a poder ayudar a la gente que amo mediante promesas, una de mis hermanas no podía ser madre y la virgen de Salta me ayudó. Por un alumno también viaje a Santa Fe para que se cure un cáncer de hueso y lo logró, la fe me moviliza, no importa la religión, me lleva a ayudar a la gente que amo por eso soy un gran agradecido de la vida".

Dejándose llevar por las emociones el entrevistado expresó: "para mí la vida es el día a día, acompañar a la gente que está a mi lado porque en la academia también hacemos eso, ayudamos a los que necesitan andadores o silla de ruedas, remedios o pañales".

"Me generó miedo ser padre tan grande pero hoy tengo otra motivación por la que luchar y toda la energía que he entregado en mi vida hoy, los que me rodean se la devuelven en afecto a mi hija", expresó con emoción Juan.

En el final de esta entrevista con Juan José Rodríguez que ya se transformó en un símbolo de lucha trabajadora que puso a la danza como bandera de contención social en el sur de la Ciudad de Córdoba expresó con total claridad cuál es su propósito en la vida:

"Ver crecer a mi hija sin que le falte nada y me refiero a los valores y a la educación necesaria, lo material después viene solo con el trabajo y esa cultura para que sepa ganarse lo que desee. Personalmente dentro de poco me voy a retirar de la policía para dedicarme 100 por ciento a lo artísticos y quiero que mis alumnos lleguen a su máximo, darle espacio en los distintos escenarios. También terminar el espacio del centro cultural y lo demás llega  con el esfuerzo de cada día".

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